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SALIRME DE LA IGLESIAđź’’
Un joven llega donde el pastor y dice:
- ¡Pastor no irĂ© más a la iglesia!
El pastor entonces respondiĂł:
- ¿Pero por quĂ©?
El joven respondiĂł:
- ¡Ah! Yo veo a la hermana que habla mal de otra hermana; El hermano que no lee bien; El grupo de canto que vive desafinado; Las personas que durante los cultos se quedan mirando el celular, entre tantas y tantas otras cosas equivocadas que veo hacer en la iglesia.
El pastor le dijo:
- ¡Bien! Pero antes, quiero que me haga un favor: tome un vaso lleno de agua y dĂ© tres vueltas por la iglesia sin derramar una gota de agua en el suelo. DespuĂ©s de eso, puedes salir de la iglesia.
Y el joven pensĂł: ¡muy fácil!
Y dio las tres vueltas conforme al Pastor le pidiĂł. Cuando terminĂł dijo:
- Listo pastor.
Y el Pastor respondiĂł:
- Cuando estabas dando las vueltas, ¿has visto a la hermana hablar mal de la otra?
El joven:
- No
¿Has visto a la gente reclamar unos de otros?
El joven:
- No
¿Usted vio a alguien que miraba mĂłvil?
El joven:
- No
¿Sabes por quĂ©?
- Usted estaba enfocado en el vaso, para no inclinar el agua.
Lo mismo es en nuestra vida. Cuando nuestro foco es Nuestro Señor Jesucristo, no tendremos tiempo de ver los errores de las personas.
QUIEN SALE DE LA IGLESIA POR CAUSA DE LAS PERSONAS, NUNCA ENTRĂ“ POR CAUSA DE JESĂšS....

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