0
PELIGRO: CUANDO UNA PROFECÍA ES FALSA. He visto en nuestros medios como muchos han abandonado lo que las Escrituras dicen acerca del Rapto de la Iglesia. ¿Cómo abandonan? Porque se han dejado llevar por un “así me reveló el Señor”, “Dios me mostró”, “El Espíritu Santo me reveló” y etc. Que problema con un pueblo desenfrenado y desconcentrado de la profecía bíblica. Hermanos se han soltado muchos falsos profetas diciendo que Dios les reveló que pasaremos por el día del Señor. Lo mismo que ocurrió a los de Tesalonica le ocurrió a muchos hoy.
Si seguimos las recomendaciones de Pablo, nos salvaremos de tales personas. Dijo el apóstol Pablo: «...no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os alarméis, ni por espíritu [...] en el sentido de que el día del Señor ya ha llegado.» (2 Ts. 2:2) Fíjense que que les dice «ni por espíritu» (Del gr. μήτε διὰ πνεύματος [mēte dia pneumatos], ni por profecías) y al Pablo decir esto lo que Pablo quiso decir es, «ni por una supuesta revelación.» ¿Qué hacemos entonces con las profecías, las revelaciones que muchos tienen hoy? Primero que nada debemos de comprender que:
(1) «primero...que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.» (2 Pe. 1:20-21) Usted no está por encima de la profecía bíblica.
(2) «De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe [πίστεως (pisteos), reglamento de la fe, las doctrinas ya establecidas]» (Rom. 12:6). Usted debe de dejar que juzguen su profecía por lo que está escrito.
(3) «Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.» (1 Jn. 4:1) No todo el que dice así dice Dios necesariamente es de Dios, no todo el que sueña es de Dios, no todo el que habla como profeta es un profeta de Dios en sentido del don de profecía.
Recordemos que en un cierto tiempo en el siglo VII a.C., Israel desvió sus oídos a las falsas profecías y fueron tras Baal, tipo del Diablo (Jer. 23:25-27). Cuando un Pueblo se desvía de la Palabra de Dios por un Dios me dijo, entonces ocurre lo que Dios le dijo a Israel una vez, es que Dios les dijo que serían felices con profetas mentirosos, pues les dijo que «Ustedes serían felices con profetas mentirosos» (Miq. 2:11, TLA)

Publicar un comentario

 
Top